ARTÍCULO GM: “La Economía de las Calles” Panel en la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala

La Universidad se encuentra en un barranco y resulta de un excelente ejercicio paisajístico. Los tres ponentes: Enrique Ghersi, Robert Neuwirth y Hugo Maul fueron absolutamente exquisitos con los tiempos. Veinte minutos precisos y una mesa redonda de media hora.
La cuestión es que salí de ahí con más dudas de las que entré. Dudas y miedos. Como refleja Freakonomics con los datos y la estadística se puede justificar cualquier teoría o política. Maul y Ghersi compartían la idea de que la informalidad resulta de la carestía de la formalidad. Es una cuestión exclusiva de coste-beneficio. Alarmante escuchar que cualquier política de redistribución de la riqueza repercute negativamente en los más pobres. El miedo a contratar, a asumir riesgos empresariales, “encarecen el costo del cumplimiento del derecho”. “La informalidad refleja que las leyes no representan la realidad”. Neuwirth definía el Sistema D, un sistema paralelo que ” va en aumento”.
Cuando empezaron a buscar soluciones a dichas problemáticas Ghersi y Maul parecían coincidir alarmantemente en “informalizar lo formal” “que sea un reflejo real de las sociedades en las que quepa todo el sistema”. Los juegos de palabras y datos me asustan cuando en realidad se habla de políticas que afectarán la vida de las personas. Neuwirth puso el ejemplo de aquellas empresas que se estaban falsamente informalizando. La compañías telefónica venden millones de tarjetas de prepago en todo tipo de puestos callejeros. No facturan dichas ventas, los vendedores no tienen ninguna prestación como trabajadores. Así vendiendo muy barato a millones de personas, se embolsan compañías que cotizan en bolsa la mayor parte de sus beneficios.
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Mercado de Niamey, seguramente quien vende tarjetas telefónicas en ese puesto no sabe que lo hace para grandes empresas que participan del sistema financiero.

Cuando las empresas cementeras empezaron a vender el cemento por gramos en los barrios al contado, empezaron a vislumbrar el negocio.

La cuestión de informalizar lo formal es harto peligroso, se trata de que ningún control proteja a las personas de los intereses económicos del mundo financiero. Aquellos ya consolidados podrán beneficiarse de los menores costes de la informalidad. El resto no podrán formalizarse con la ventajas sociales y humanas que eso conlleva.

Hay debate, se habla de % de informalidad suficientes para poner en duda el funcionamiento del sistema. En mi opinión, la informalidad se viste de escalas. Las personas cuyas actividades no permiten colaborar del sistema (con prestaciones de salud, educación etc), a través de la informalidad encuentran soluciones que no les da el sistema creado. A medida que la pobreza se aleja de quien está actuando fuera de la formalidad deberíamos hablar de ilegalidades. Un banquero que no declara parte de su patrimonio no trabaja de manera informal sino de manera ilegal. Aunque este juicio sería moral.

En asentamientos humanos la informalidad es solución y será espacio de una nueva entrada.

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